Trucos y consejos para conservar su equipo en excelentes
condiciones.
Limpiar el filtro de pelusa después de cada uso
Es el mantenimiento más importante y el que más impacto tiene. Un filtro obstruido hace que
el equipo tarde mucho más en secar, consuma más energía y fuerce la resistencia de forma
innecesaria.
No sobrecargar el tambor
La ropa necesita espacio para moverse y que el aire caliente circule entre las prendas.
Con el tambor muy cargado, el secado es desparejo y el equipo trabaja de más.
Dejar espacio de ventilación alrededor del equipo
Evitar empotrarlo contra la pared o dentro de un mueble cerrado sin salida de aire. La
secadora necesita disipar el calor generado durante el ciclo.
Revisar el conducto de salida de aire
Si su modelo tiene salida al exterior, conviene revisar y limpiar el conducto cada
6 meses aproximadamente. La pelusa acumulada ahí adentro también reduce el rendimiento del
equipo, más allá del filtro interno.
Vaciar bien los bolsillos
Monedas, clips, encendedores o cualquier objeto duro pueden dañar el tambor o quedar
atrapados en zonas sensibles del equipo durante el secado.
Separar por tipo de tela
Prendas delicadas o sintéticas junto con géneros pesados (toallas, jeans) hacen que el
ciclo termine siendo ineficiente: unas prendas quedan sobre-secadas mientras otras siguen
húmedas.
No meter ropa con manchas de aceite o grasa
El calor puede fijar este tipo de manchas en la tela de forma permanente. Conviene
asegurarse de que hayan salido en el lavado antes de pasar la prenda a la secadora.
Si tarda cada vez más en secar, hay una señal de alerta
Un aumento notorio en el tiempo de secado (con la misma carga de siempre) suele indicar
filtro u conducto obstruido, o alguna falla en la resistencia. Ante la duda, mejor
consultarlo con un técnico antes de que empeore.